Quien cree en el amor...
De princesas de ensueño, hermosos rostros
sumisas, decorosas y poco promiscuas,
o príncipes musculosos todo dechado de virtudes,
sin fútbol, sin cervezas por las tardes...
sueña en vano a pesar de los pesares.
Quién cree en el amor...
De golpes, de posesión,
de menosprecios y vejaciones,
de "Amas" y "señores",
"lo hago por tu bien amor",
de "es tu obligación estar en la cocina",
"te corrijo a golpes porque te amo corazón"...
sueña en un mundo de bestias y sin sabores.
Quien cree en el amor...
De "si mueres, muero yo",
de falta de aire sin su presencia,
sueños incumplidos por su ausencia,
de no ser nada, sin la persona amada...
sueña en un mundo de efímera felicidad.
Quien cree en el amor...
con los mismos besos de hola y adiós,
con idénticos sucesos de lunes domingo,
sin variar en lo que se hace o en lo que se ha dicho,
preocupaciones típicas de pagar y sobrevivir al destino,
buscando el cuerpo ajeno porque fue lo prometido,
sin imaginar que cada día puede ser distinto...
no sueña, sólo vive porque una vez fue nacido.
Quien cree en el amor...
de gritos, gemidos, pasión,
de cuerpos sudando al ritmo del deseo,
de placer inmenso por disfrutar del cuerpo,
de variantes más allá del Kamasutra más extremo..
no sueña, que no le da tiempo, tiene su mente en otros sentimientos.
Quien cree en el amor...
de camino compartido,
de sueños y complicidades incluso en las locuras,
de fronteras difusas que las ilusiones son muchas,
evolucionando acompañado y apoyado,
de tardes lujuriosas por el placer de ambos,
recogiendo las lágrimas del otro y sanando sus heridas...
no tiene tiempo de soñar, que el resto está de más y disfruta de la vida.