A tientas, tus manos mariposean,
A recuperar la visión te resistes,
A voluntad mucho más quieres,
Y es que el juego, lo es si dos lo desean.
A coger el vacío sin más,
A besar unos labios que escapan,
A recoger la miel deseada,
Aumentando el torrente del deseo.
A escuchar hechos venideros,
A desear que sean ciertos,
A apaciguar las ganas,
Que es exquisita la llegada de las cosas deseadas.
Llegado el momento,
se rasgará el pañuelo,
a costa de los sentidos,
que tanto te ofrecieron.
(Aunque el primer poema para "A" era éste.
A tientas, con los ojos vendados o cegados por el Amor,
buscas la piel a ser acariciada sin pundonor,
a sabiendas que te lo pongo dificil,
a convertirte, sin obligación, en dócil,
así lo hemos pactado los dos.
Tu cuerpo es saeteado a traición,
con besos, caricias, yemas húmedas,
de ignorada procedencia a intuir,
a desear no acaben,
a pesar de la esncia en ti se derrame.