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15/2/12

Frío del Alma (versión intimista)

Arremolinados los pensamientos racionales para ascender lejos de la destrucción,
mil cábalas forjan estructuras de emociones no vividas,
finales irreales para tranquilidad de mi conciencia,
despejando incógnitas que nunca fueron traducidas,
 entremezcladas sin variación, fantásticas delicadezas.

Y es en mi descanso nocturno cuando se hace evidente,
que los sueños en realidades no se convierten,
diluyéndose como sal en el emocional líquido,
ni siquiera el roce de las sábanas suple las caricias,
faltando  del cariño suspirado, el aire tibio.

La pesadez de los párpados me entrega intermitentes imágenes,
de cientos de caras con cruces de miradas,
intrigantes sonrisas buscadoras de un alma amiga,
con palabras que sin embargo mueren antes de ser nacidas.

Ilusiones, compartir igual distintos objetivos,
sintiendo el apoyo incondicional aún con la maleza de los tropiezos,
restándole importancia a los comentarios externos.

Complicidad en los nubosos días de desasosiego,
de constantes negativas, rabia, celos, 
inseguridades superadas con cariño y precioso silencio,
en ocasiones con la complicidad  nacida de los interesados consejos.

Luego, la negrura, el frío del vacío, para reparar con el olvido,
la sensación de hastío de esos ratos de ausencia llenos,
de la marmórea presencia enfebreda, 
combatiendo contra mí misma... mi Frío del alma.

14/2/12

Frío del alma (versión terrenal)

En la quietud de las nocturnas horas,
se hace más patente la soledad en la alcoba,
sin el abrigo de un susurrado "Buenas noches",
con el abrazo de mí misma, sola.

Me sorprendo hablando en voz alta,
acompañada por el ruido de las bisagras,
mientras mi vecina disfruta del maullar de su gato,
y de ése... "María, te he echado de menos, ya estoy en casa"

Abandonadas las islas de mis estancias,
espero hallar entre el gentío una sonrisa amable,
cuchicheos de fines de semana ajenos, mas agradables,
contemplando las señales de vapor de mi té, incandescente,
se empañan mis ojos, disimulando mis lágrimas.

De nuevo en el paseo de vidas extrañas,
inseguridades, miedos, sueños, deseos...
en siluetas que forman parte, por un instante, de mis desvelos,

Me cruzo preguntándome si alguno será mi compañero,
aquel cuyos pasos caminen a los míos paralelos,
aquel cuyas palabras, aún interesadas...
vuelvan cálido mi frío del Alma.