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27/2/23

En la EA 30

 Si te dicen que fuí,

piensa si hubiera ido,

si te cuentan que dije,

coteja con mis palabras,

si te cuentan que hice,

deja que mi dia a dia ya pasado

sean el espejo, 

y si su reflejo, es lo que te han contado.

Si te dicen que...

recuerda quien no durmió,

quien enjuagó sus lágrimas escondido,

quien rabiando de dolor siguió trabajando,

quien te puso por jaula el mundo,

quien te empujó, con disimulo,

a saber más, a crecer más,

a mostrar tu esencia sin miedo,

pues antes o despues a todos se nos acaba el tiempo.

Si te dicen de mi,

ríete en su cara y diles, 

diles que todo mi mundo fue despertar junto a ti cada mañana.

26/2/23

En la Ea 29 -Relato- MDD8

 Cobarde!                

 

Notaba como el calor aumentaba, las manos frías, una extraña sensación de naúseas, nada que no hubiera sentido con anterioridad.

- Tenemos que hablar! Tomemos un café!.- dijo con voz controlada mientras la sangre le subía a las sienes.

- Consulto la agenda y te digo. -Respondió ella con un tono displicente.

- Va a ser que no -contestó elevando un poco la voz - O tomas un café conmigo ahora y lo solucionamos esta misma mañana o directamente paso de convenio de divorcio y pongo una demanda. -Gesticuló y se dió cuenta de que sus manos ya no sudaban, que el calor se había ido con las palabras y que volvía a ser dueño de sí mismo. - Vayamos a esa terraza - dijo tajante y sin esperar a verla arrancar, se encaminó hacia allí. Se sentó e hizo una señal al camarero, y a la vez que esté se aproximaba veía acercarse también a Eva pensativa. 

- Has perdido la vergüenza .- dijo Eva despectivamente, aunque sin levantar la voz.

- No, he recuperado la autoestima que tú me habías capado.- respondió todavía sintiendo palpitar la arteria de su cuello.- Aunque no debería culparte sólo a ti, también tengo mi parte de culpa, por permitirlo.

- Acepto las condiciones del convenio.- dijo Eva en el tono que usan los soberbios cuando hacen un favor.

Los ojos se le abrieron de par en par, las fosas nasales ascendían y descendían como las de un toro antes de embestir, y sus manos, apoyadas sobre la mesa, estaban blancas de la presión que ejercía sobre la tabla.

- ¿Así? ¿sin más? ¿Entonces para que demonios has estado alargándolo?.- Se había dejado caer hacia atrás en la silla, derrotado aún consiguiendo lo que quería.

Eva dió un sorbo a su café, una calada a su cigarrillo y sin prisa...

- Porque siempre has sido un cobarde, incapaz de luchar por lo que querías. - dijo sonriendo sabiéndose la que había dado la puntilla.

La cara de él lentamente, muy lentamente, fue pasando de la seria incredulidad a sonreir, para terminar en una sonora carcajada.

- Error, sabía lo que quería, luché por lo que quería hasta el punto de no reconocerme ante el espejo, luché hasta el cansancio y mi único error fue hacerlo por quien no debía... Por tí.