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8/3/23

En la EA -Relato- MDD11

 Conciencia!


Y pasó el tiempo, y siguió haciendo su vida como si no hubiese cambiado nada; seguía yendo a la carrera a los sitios pero sin nadie que estuviera azuzándole; un buen cambio, o como mínimo, un cambio agradable.

Continuó tomando su cortadito de media tarde, a veces era un café con leche acompañado de churros; siendo su compañía un libro o una libreta en la cual apuntaba sus reflexiones, o un poema, o un relato,; pero ya no una compañia humana, y no había notado el cambio simplemente porque la compañía era más parecida a una estatua a la que el viento, al pasar, producía sonidos que a una persona, hablaba pero no escuchaba, hacía aspamientos con las manos más parecidos al moverse de las ramas de un árbol cualquiera.

Y sí, el bucle se volvía a repetir, frente a él estaba su exmujer, pero el viento había cesado, en cambio el sonido de una cucharilla al dar vueltas a un té, que cada vez parecía más helado a tenor del poco vapor que desprendía, le recordaba el tic-tac de un reloj.

- ¿Podemos retomar nuestra relación? -dijo ella y la cucharilla seguía con su tictac.

Tras unos instantes silbó el viento por boca de ella. -¿Podrás perdonarme algún dia? Ya sé que hoy sientes asco, pero tal vez un día...

Por la cabeza de él cruzaron pensamientos mientras la miraba a los ojos tratando de ver más allá de la mirada con la que ella le veía: "Nunca esperé que volviera, ni de rodillas suplicando ni tratando de solucionar nada, igual se ha cansado de ir da cama en cama con falsas promesas de amor, o tal vez ni eso, igual cuatro palabritas halagándola han sido suficientes. Es tristeza, no asco; es triste que alguien inteligente, con caracter sucumba a tan poco, es triste que aún conociendo de primera mano lo que sucede en su entorno, incluso más allá, no haya sabido valorar su suerte". Esta vez el aire rugió: " Dí algo, llámame puta o algo peor, pero no te quedes en silencio, joder".

El apartó su taza y la de ella, tomó sus manos dulcemente, la siguió mirando directamente, pero una pequeña nube de tristeza evitaba que la alegría de volver a estar con ella la hiciera brillar.

- Si podemos volver, mi manera de tratarte no cambiará para nada; y supongo que tus experiencias en este tiempo enriquecerán tu forma de tratarte. 

Ella esbozó una sonrisa a la vez que su mirada empezaba a resplandecer.

- Pero creo que tendrás que vivir con una espada de Damocles pendiente de ti.- continúo él-

- ¿Qué...? - un dedo de él sobre sus labios cortó la frase de ella-

- Quiero decir, el refrán lo deja claro, "Cree el ladrón que todos son de su condición", vamos, que constantemente te preguntarás si yo te seré infiel también. Si crees poder luchar contra ese pensamiento... - se levantó y le tendió la mano - ... demos un paseo.

 

 


6/3/23

En la EA -Relato- MDD10

 Rencor!

 

Terminó de ponerse la chaqueta en el ascensor, y al mirarse al espejo sonrió tristemente mientras se apretaba el nudo de la corbata. No había sido justo. Había salido silenciosamente del piso dejando atrás a una mujer quince años menor que él, dormida, pero no agotada por la danza amorosa, si no de puro cansancio de estar todo el santo día enseñando inmuebles a compradores que no hacían más que poner pegas. No! Había salido con sentimiento de culpabilidad, ni escabullendo un posible compromiso, ni porque tuviera que ir al trabajo; simplemente no quería sentirse un miserable.

Una cerveza siendo observada por un individuo de mirada perdida más allá de la espuma, recordando las veces que había sido menospreciado, las veces que sus esfuerzos habían sido denostados y su cobardía de no levantar la voz diciendo basta, todo por no perderla. Toda esa rabia se había transformado en rencor, ni siquiera el golpear hasta el cansancio con toda su energía el saco del gimnasio le había dejado satisfecho, todo porque no entendía cómo se podía ser tan ruín; y ahí estaba esa mujer, preguntándole si saldría a fumarse un cigarrillo con ella para evitar a los moscones. Le pareció que se desquitaría con ella, así que fue galante, simpático, empático, comprensivo; en realidad siendo como era pero ocultando ese rencor que le carcomía.

La miraba, desnuda boca abajo, cada línea curva y rectilínea que dibujaba el cuerpo que había poseido salvajemente los primeros cinco minutos y al cual se había rendido entregando las mejores de sus emociones en forma de caricias. Ella sólo había dicho:" No tienes obligación de quedarte, sería bonito, eso si, pero puedes decidir. Gracias, por transformar tu ira en algo, mmmm, mucho más delicioso". No había dicho nada más, había sentido "su" rabia y aún así, había seguido jugando. Enigmática, o simplemente una persona comprensiva, una buena persona; no podía, no quería que al despertar se encontrara con la historia deleznable de lo que había sido su matrimonio. Por eso se marchó, o tal vez no fue eso.

Con las primeras gotas de lluvia resbalando por su frente camino al coche, se preguntó porque se seguía sintiendo miserable. 

- Tan rabioso estaba que no fui consciente del anillo. ¡Está casada!

9/12/22

En la EA 7

 El dolor de una infidelidad no proviene de esta en sí,

es el ego y sentido erroneo de posesión,

el imaginar las caricias y besos que merecemos,

en otra piel, susurrando "Oh, mi amor".

No debe doler, debe ser el inicio de un Adiós,

a falta de valentía para expresarlo de viva voz,

o del olvido de la vida y sueños compartidos,

con la mirada en otro horizonte, tal vez espejismo.

Seca tus lágrimas, recuerda lo grandioso vivido,

imagina una nueva oportunidad de renacer,

de verte en las pupilas de otro amantísimo ser,

sin palabras... Ríe.